El otro dia un pequeño gran empresario, de esos miopes que no ven ningun brote verde en ciertos sectores, tan miope como yo, me preguntaba como saber cuando era el momento de tirar la toalla. Lo primero que hice fue tratar de animarle a el como persona. Posteriormente tuvimos un largo, profundo y enriquecedor debate sobre muchas facetas empresariales con el objetivo de poder marcar unas pautas basicas. Sin embargo, pese a ayudarle a estructurar su pensamiento y apreder yo mucho de sus experiencias, me insistia en que con eso no iba a poder negociar con las diferentes partes. Y entonces es cuando trate de definirselo financieramente: la empresa debe seguir adelante siempre y cuando tenga un Ebitda positivo sin necesidad adicional de inversiones, tanto en fijo como en circulante, o podamos darle una vuelta a un flujo de caja libre negativo en un plazo razonable y que este sea lo suficientemente elevado como para pagar las nuevas perdidas acumuladas hasta que entre en positivo y generar rentabilidad. Lo demas son trampas al solitario. Otra cosa es que la inversion realizada hasta la fecha por los accionistas y los prestamistas ya no valga apenas nada, pero que ese apenas nada puede tener futuro.
Siguiendo el razonamiento, si la empresa no es capaz de pagar su deuda ni refinanciarla, nos encontramos con un negocio que vale menos que la deuda que se obtuvo para montarlo. Esto, desgraciadamente, no es demasiado inhabitual. Son compañias que necesitan una importante inversion inicial y las expectativas son demasiado altas. Sin embargo pueden ser empresas rentables una vez que los que aportaron capital y financiacion acepten la situacion. Lo curioso de esto es que lo normal es que ninguno de los implicados acepte su verdadero rol.
Si como hemos dicho el negocio vale menos que lo que se invirtio y se endeudo para ponerlo en marcha, y ya se han tomado todas las medidas previas de desinversion en activos no estrategicos, ventas de activos y alquiler de otros mas baratos, negociacion con proveedores, sindicatos... es obvio que ni el capital ni el endeudamiento financiero valen lo que se puso. Y como la deuda tiene prioridad de cobro el capital puede valer perfectamente cero. Luego la empresa le pertenece a los acreedores. ¿Y que hacen estos?. En la practica totalidad de las veces dejacion de funciones. En las entidades financieras cohabitan diferentes seres con visiones radicalmente distantes y que dependiendo del ciclo tienen su momento de gloria. Hoy en dia todavia los analistas de riesgos son los reyes y que a nadie se les ocurra llevarles la contraria. Otros reyes menos conocidos son los de recuperaciones, los que deciden como negociar y cuanto aceptan por cada credito o prestamo fallido. Y lo tienen muy claro, solo quieren cash.
La legislacion actual de concursos de acreedores, hecha por abogados y asi funciona, tiene como uno de los objetivos principales la continuidad de la empresa afectada. En base a ello, promueve quitas de los acreedores tanto ordinarios como financieros protegiendo a los accionistas que son los que han permitido que el equipo gestor lleve a la empresa a la situacion actual. Sera porque no soy abogado pero no le encuentro logica alguna. Ademas si tenemos en cuenta que el 95% de las empresas que entran en concurso acaban cerrando, en la practica esto no es mas que una forma de tratar de liquidar ordenadamente.
De la misma forma que las entidades financieras se estan enladrillando comprando inmuebles de gente que no les puede pagar la hipoteca antes de que se conviertan en fallidos, tiene mucha mas logica financiera que conviertan parte de los prestamos irrecuperables de empresas que sin endeudamiento tendrian futuro en participaciones de capital, si lo prefieren prestamos subordinados para evitar manifestaciones de trabajadores a las puertas de sus sedes, previa reduccion de capital para asumir perdidas con la consiguiente cuasi-expulsion del accionariado actual, y cambio del equipo gestor. Es decir, que si la empresa tiene futuro, no necesita mas inversion y el problema es que no puede pagar sus prestamos, el camino correcto es aguantar el chaparron, reestructurar y venderla dentro de unos años. Y si lo quieren hacer bonito pueden crear sociedades de capital riesgo que den prestamos subordinados a empresas con las que ya tengan riesgo abierto, es decir cambiarse el prestamo de bolsillo colgandose a la vez medallas de como estan apoyando a las empresas, e incluso con el aplauso sindical. Negociar con el accionariado actual deberia ser bastante sencillo y como mucho se les podria ofrecer una pequeña opcion sobre la cuantia de la venta posterior.
¿Que es lo que estamos viendo hoy en dia?. Por un lado prestamos de patada a seguir, es decir, renovacion de prestamos sin que las cosas cambien asumiendo todo el riesgo las entidades financieras ya que el equity vale cero para no tener fallidos hoy (dentro de unos pocos años el refran de moda sera: el que vale vale y el que no a banquero). Por otro lado amenazas constantes por parte de las empresas a que si no les renuevan la financiacion van a presentar un concurso de acreedores y no van a recuperar practicamente nada. Y por ultimo mi favorito, terceros que se ofrecen a recapitalizar la empresa poniendo poco dinero, sustituyendo al accionariado actual y gestionando la compañia, previo renovacion e incluso ampliacion del riesgo bancario ademas de una sustancial quita, que se hacen con la empresa por dos duros. Y a los años la venden y la totalidad del beneficio es para ellos. ¿Habra alguien en este pais que halla leido lo que ha pasado en General Motors y en otros tantos cientos de debt to equity swaps menos conocidos?.